Entre 2014 y 2016 los canadienses perdieron más de $290 millones producto de fraudes

Cada año, como parte del mes de la lucha contra el fraude, la Oficina de Competencia trabaja con sus asociados como el Centro Antifraude del Canadá (CAFC) y la RCMP para educar y animar a los canadienses a aprender a detectar cuando están en presencia de algún fraude, así como la importancia de reportar actividades sospechosas a los organismos policiales.

Para dar a los canadienses una mejor comprensión del impacto que el fraude tiene en el mercado, Fraud Facts 2017 pone a la mano los diferentes tipos de estafas que están afectando a los canadienses, esto con el fin de disminuir la cantidad de víctimas. Recuerde que un consumidor informado, es un consumidor inteligente y eso es exactamente lo que los estafadores no quieren.

El fraude cuesta a todos

El fraude es un crimen que amenaza a todos los canadienses, independientemente de su educación, edad o ingresos. Entre enero de 2014 y diciembre de 2016, se estima que los canadienses perdieron más de $ 290 millones en manos de estafadores.

En este sentido, los farsantes siguen usando las técnicas tradicionales como el teléfono, correo electrónico y por supuesto la estafa en persona, pero también se han aferrado a las plataformas de medios sociales para apuntar a una nueva demografía: los milenios y la generación z. A pesar de ser expertos en tecnología, las redes sociales se han convertido en el trampolín para los objetivos de los estafadores.

Desafortunadamente, los embaucadores siguen apuntando a personas de la tercera edad, y se estima que entre enero de 2014 y diciembre de 2016, los canadienses de 60 a 79 años perdieron casi 28 millones de dólares en varias estafas.

El estigma del fraude

La Oficina de Competencia y el CAFC recibieron casi 90 mil denuncias en 2016, en comparación con un poco menos de 70 mil en 2015. Mientras que las denuncias ante la Oficina de Competencia se centraban principalmente en la publicidad falsa o engañosa y en la comercialización engañosa, el CAFC recibió denuncias relacionadas con más de 30 tipos diferentes de fraudes de marketing masivo y planes de robo de identidad. Por ello si no está seguro de qué agencia contactar, comience con el CAFC.

En 2016 solo, las estafas en línea representaron más de 20 mil quejas y más de $40 millones en pérdidas por los canadienses.

Sin embargo, se estima que solo alrededor del 5 por ciento del fraude se informa a las autoridades, lo que significa que los organismos encargados de hacer cumplir la ley tienen más dificultades para capturar a los estafadores y advertir al público sobre posibles fraudes.

Los consumidores a menudo no informan de fraude porque se sienten avergonzados de que les haya pasado, o tal vez solo han perdido una pequeña cantidad de dinero y no quieren pasar por la molestia de informar lo sucedido.

Aún peor, existe la percepción de que este no es un crimen “real” y que las agencias que les compete hacer cumplir la ley tienen asuntos más importantes que abordar. Esto no podría estar más lejos de la verdad: existen leyes para proteger a los canadienses del fraude y la Oficina de Competencia, la RCMP y el CAFC son instancias que toman esto muy en serio.

Es extremadamente importante reportar el fraude – es una de las mejores maneras en que las autoridades pueden reunir evidencia con el fin de derribar a los estafadores y proteger a los consumidores y a las empresas.

“Los estafadores no dejan piedra sin mover …Llegan a tantas personas como pueden y, lamentablemente, continúan llegando a personas que no son conscientes que están siendo estafados”.

Daniel Williams

Centro Canadiense de Lucha contra el Fraude,

1 de septiembre de 2016, CBC.

Estafas cibernéticas: uso frecuente para cometer fraude

La Oficina de Competencia y sus socios han observado con preocupación el creciente número de quejas relacionadas con las estafas cibernéticas, los criminales se han dado a la tarea de usar las plataformas tecnologías para cometer fraude.

Algunas de las estafas se basan en engañar a los consumidores o a las empresas incentivándolos a comprar un producto o adquirir un servicio apoyado en información errónea, mientras que otras tácticas están diseñadas para defraudar y obligar a las víctimas a pagar dinero.

Estafas más frecuentes:

Trampa de suscripción: esta modalidad también llamada “estafas de continuidad”, pueden adoptar diversas formas. Pueden aparecer en un anuncio en redes sociales, como Facebook, por ejemplo, o una “encuesta” falsa que aparece en tu computadora mientras estás en línea, etc. No importa la forma, siempre te ofrecerán una prueba “gratuita” o la compra de un producto, y todo lo que tienes que hacer es simplemente pagar el envío y manejo usando tu tarjeta de crédito. Si los consumidores están de acuerdo, se encontrarán inscritos a un servicio de suscripción con cargos continuos e inesperados. Una vez, estás atrapado en esta situación, a menudo es muy difícil poner fin a los cargos.

Sitios web falsificados: un sitio web falsificado es aquel que utiliza medios engañosos para hacer que los consumidores piensen que es una empresa,  una institución financiera o una entidad del gobierno. Estos sitios web generalmente imitan a los reales para vender productos o servicios que pueden o no ser auténticos, o para obtener información financiera confidencial de los usuarios. A menudo proporcionan información suficiente para aparecer como institución real, incluyendo la ubicación de las tiendas, números de teléfono, términos, condiciones y logotipos.

Ransomware: es un tipo de software malicioso diseñado para bloquear el acceso a una computadora hasta que se paga una suma de dinero. Una computadora puede ser infectada por ransomware de varias maneras, pero lo más común es que las víctimas hacen clic en un enlace malicioso o un archivo adjunto recibido a través de un correo electrónico de phishing. Una vez infectadas, las víctimas verán una nota de “rescate” que a menudo está diseñada para asustar o extorsionar a las víctimas para hacer un pago. Por ejemplo, un mensaje podría aparecer diciendo que sus archivos personales y las imágenes se eliminarán a menos que el consumidor paga $ 100- $ 250 a través de Bitcoin, Ukash o PaySafe Card para tener la computadora desbloqueada.

Estafas de Empleo: ¡No se necesita experiencia! Los estafadores usan sitios clasificados en línea como Craigslist, Monster, Indeed y Workopolis para reclutar víctimas potenciales. Las estafas más comunes incluyen Mystery Shopper y HR / trabajos administrativos. A los consumidores se les ofrece un trabajo de comprador misterioso después de responder a un anuncio en línea o un mensaje de texto. Las víctimas reciben un cheque por correo con instrucciones para completar las compras locales y enviar los fondos no gastados a través de un negocio de servicios monetarios. A las víctimas se les dice que documenten todas las experiencias y evalúen el servicio al cliente. Eventualmente, el cheque es devuelto como falsificación y el “empleado” es responsable de pagar los fondos que fueron cableados.

Otra estafa de trabajo común implica que la víctima actúe como un receptor / agente financiero. A las víctimas se les dice que acepten el pago en su cuenta personal (a menudo mediante eTransfer o cheque), guardan una porción y reenvían las cantidades restantes a “empleados” o “compañías” de terceros. Las víctimas son aconsejadas eventualmente por su banco que el pago original era falso o fraudulento y cualquier dinero subsecuente enviado es por lo tanto pagado fuera del propio bolsillo de la víctima. Los estafadores intentarán procesar tantos pagos como sea posible antes de que la institución financiera de la víctima aconseje que el pago original era falso.

Atención a las señales

El viejo refrán “si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo es” todavía se aplica hoy. Las mejores cosas de la vida pueden ser gratis, pero cuando le pidan su tarjeta de crédito o información personal, déjelo ir.

Mientras le aconsejamos:

Revisar toda la letra pequeña y los términos y condiciones antes de realizar una compra.

Realizar búsquedas de código abierto para ver si alguien ha sugerido que la oferta es una estafa.

Tenga cuidado con los anuncios en línea. Los anuncios de banner pagos no siempre están afiliados con el sitio web que está viendo.

Tenga cuidado con las solicitudes de correo electrónico inusuales o irregulares.

Nunca haga clic en enlaces o abra archivos adjuntos en correos electrónicos no solicitados.

Revise periódicamente los estados de cuenta de las tarjetas de crédito para evitar cargos no autorizados.

Y recuerde, si suena demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.

 

¡No deje que los estafadores se salgan con la suya! Es sumamente importante reportar el fraude a las autoridades a través del Centro Antifraude de Canadá, a la Oficina de Competencia o a la RCMP.

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